1. Árbol

A veces parece que somos tan pequeños frente a la inmensidad del mundo. Y la verdad es que en verdad somos pequeños. La vida que vives parece una distracción, pero cuando te das cuenta de que somos seres flotando en el mundo, incluso tienes miedo de estar en el planeta.


 El miedo puede ser muy bueno. Nos protege y se preocupa. Pero podemos tener miedo de nosotros mismos y, por lo tanto, nos sombreamos al creer que no somos interesantes, sin color ... El miedo nos impide abrirnos a las posibilidades de la vida. Y por tanto miedo a vivir, abandonamos la vida.


 Por lo tanto, es necesario observar nuestras especificidades y abrazarlas. Cada característica nuestra atrae seres únicos y únicos y compartir es lo que hace que la vida continúe.


 Los encuentros y desajustes nos hacen crear nuestras ramas, historias, cicatrices y fortalezas. La apertura a la vida es esencial para vivirla.


 Vivir la vida es aceptar su impermanencia. La vida y la muerte van juntas. En cada momento tenemos una textura, una energía que florece, se muestra y luego muere. Los ciclos son una realidad, son constantes.


Alimentarse de lo que la vida da es lo que podemos hacer mejor. Aprovecha las oportunidades y vívelas. Así creamos nuestras raíces.

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